Junio ha sido caliente aquí. Vamos a intentar analizar muchos hechos económicos relevantes casi de golpe. Primero, y partiendo desde un análisis general, las bolsas asiáticas cierran este semestre sufriendo correcciones técnicas generalizadas. Desde Enero, Japón lleva cedido un 12%. China-Shanghai un 23%. Hong Kong solamente lleva perdido un 8% gracias a las subidas experimentadas ultimamente. Únicamente Corea mantiene actualmente el mismo nivel que hace 6 meses. El sudeste asiático y Bombay, atentos, veranean este 2010 con ganancias netas.
Cierre intradía (30 de Junio): Japón (Nikkei 225: 1,96% / 9.382 puntos), Corea (Kospi Index: 0,5% / 1.698 puntos), China-Shanghai (SCI: 1,18% / 2.398 puntos), Taiwan (Taiex Index: 1,27% / 7.329 puntos), Hong Kong (Hang Seng: 0,59% / 20.128 puntos), Singapur (Straits Times Index: 0,18% / 2.835 puntos), Malasia (FTSE Bursa Malaysia EMAS: 0,35% / 8.863 puntos), Indonesia (Jakarta Composite Index: 0,7% / 2.913 puntos), Vietnam (Ho Chi Minh Stock Index: 0,7% / 507 puntos), India (India Bombay Sensex30: 0,9% / 17.700 puntos), Filipinas (Philippine Stock Exchange: 0,26% / 3.372 puntos) y Tailandia (SE Thai Index: 0,22% / 797 puntos).
CHINA CAMINA HACIA UNA REFORMA ECONÓMICA GRADUAL Y PROFUNDA
Desde mañana jueves, primero de Julio, varias provincias chinas subirán los salarios mínimos. Multinacionales como Honda o Toyota están sufriendo huelgas porque los trabajadores exigen ahora sueldos mayores. En Foxconn-Apple, hasta 11 blue-collars llegaron a suicidarse porque cobraban muy poco.
¿Estamos ante hechos puntuales? ¿Cuánto podrían llegar a subir los costes salariales chinos? ¿Tendría dicha subida efectos sobre la inflación? ¿Están algunas empresas valorando una deslocalización desde China hacia otros países asiáticos, americanos o europeos?
Para Jan Borgonjon, presidente de Interchina Consulting, estamos ante una espiral salarial alcista imparable. Aunque, igualmente, China mantiene todavía una relación calidad/costes salariales bastante competitiva. Dicho esto, el denominador parece estar tomando bastante carrerilla.
Volveremos ahora sobre este asunto porque antes debemos analizar también la reciente flexibilización del Yuan. Desde hace 10 días, y como adelantábamos aquí, la divisa china está sometida a una fluctuación controlada. Desconocemos el margen oficial, aunque podría estar flotando intradía entre los 50 puntos básicos arriba y abajo. Un Dólar vale hoy 6,7909 Yuanes. Desde que estallara esta crisis, estuvo anclado en 6,8282 tras haberse apreciado también anteriormente desde 2005. Echen un vistazo a este análisis.
“Cambios Graduales”. Que nadie espere movimientos bruscos. El Yuan podría apreciarse solamente cuatro puntos porcentuales este 2010. China deberá reformar antes sus mercados de bienes, capitales y trabajo. Esto mismo comentaba Wu Xiaoling hace semanas y desde mercadosasiaticos vamos a razonar porqué.
China presenta un cambio nominal del tipo 1$ igual a 6,79 Yuanes. Aunque midiendo este cambio en PPA (Paridad Poder Adquisitivo), tenemos 1$ = 3,8 Yuanes. Significa esto que 3,8 Yuanes adquieren tanto producto (bienes y servicios) como 1$ en EEUU. Idealmente, 1$ debería valer entonces 3,8 Yuanes. El dinero podría tener entonces idéntico poder adquisitivo independientemente del país. Parece justo ¿No?
¿Qué elementos, entonces, pueden estar distorsionando el tipo cambiario? Utilicemos el ratio CAMBIO PPA / CAMBIO NOMINAL para intentar esclarecerlo. Para China, dicho cociente tiene un valor equivalente a 0,55. EEUU tiene un cociente unitario. Obviamente porque 1$ equivale a 1$ tanto en términos nominales como por poder adquisitivo allí. Los países industrializados, suelen presentar un ratio superior a 1. Para estos últimos, el dólar cotiza devaluado. Otras economías pobres y emergentes, suelen presentar un ratio menor que 1. Para EEUU, estos países ofrecen un cambio artificialmente barato. China queda incluida en esta segunda categoría. Su peso comercial, además, levanta ampollas. EEUU y Europa exigen reformas inmediatas. Tienen razón y China así lo reconoce. Sin embargo, esta gran reforma económica china exige tiempo, cambios graduales, aunque a largo plazo resultará un hecho cierto.
¿Qué cambios se requieren? China deberá subir sus precios interiores. Consideremos los mercados de productos (bienes-servicios) y factores (capital-trabajo). El trabajo tiene precio, los salarios. El capital también, los tipos. Y los bienes-servicios tienen, obviamente, precios denominados “de venta”. Todos los precios anteriormente mencionados están artificialmente bajos en China y otros muchos países pobres. Por tanto, Pekín deberá favorecer esta reforma e incrementarlos. Las tensiones salariales mencionadas en este post parecen inevitables y normales. También estamos hablando de subir tipos aquí. Ergo, a factores más caros, mayores precios de producción. Esto favorecería, primero, la apreciación real del Yuan. China sería menos competitiva en términos reales porque sus productos estarían encareciéndose. Además, el cambio PPA (1$ = 3,8 Yuanes) convergería paulatinamente hacia los cambios nominales actuales (1$ = 6,79 Yuanes). Y también favorecería una transición hacia otro modelo macroeconómico de mayor consumo doméstico.
En términos nominales, también podríamos reducir dichas distorsiones. Subiendo tipos, China atraería más capitales internacionales. En términos reales encarecería los productos. La retribución del factor capital sería mayor. Como hemos dicho, contribuiría a la apreciación real del Yuan. Aunque, a nivel nominal, Pekín necesitaría decretar la plena convertibilidad del Yuan para favorecer apreciaciones importantes. Pekín, como saben, tiene intervenidos los movimientos de capitales. Los inversores no pueden comprar/vender Yuanes libremente. Aumentando los intereses, no tendríamos ningún efecto nominal.
Idealmente, China debe apreciar el Yuan. Utópicamente, la relación cambio PPA / cambio nominal debería equivaler a 1. O, cuanto menos, debería aproximarse. Para ello, es necesario acometer las reformas anteriormente comentadas. Pekín está en ello. Sin embargo, estos ajustes se harán gradualmente porque conllevan riesgos.

Liberalizando las cuentas de capital, China podría sufrir ataques especulativos como cualquier otro estado sometido a cambios libre. Estos movimientos incidirían directamente sobre la economía. Dicho con otras palabras, afectarían directamente a la estabilidad social. Y, encareciendo los productos mediante unos mayores costes salariales, el sector exportador también podría verse afectado. Todos estos ajustes son ineludibles. Pero serán llevados a cabo gradualmente.
Digamos que Pekín estaría estudiando cómo llevarlos a término. Estamos percibiendo movimientos tímidos en esta dirección. El Yuan puede fluctuar, aunque limitadamente y sólo por cuenta corriente, desde hace 10 días. Existen tensiones salariales alcistas. La inflación está incrementándose. Y Pekín tiene previsto subir los tipos próximamente.
Estamos asistiendo a un ajuste lento pero evidente que tendrá consecuencias también sobre nuestras vidas. Nosotros consumiremos menos conforme sigan encareciéndose los productos chinos. Y China consumirá más bienes extranjeros mientras continúe apreciándose el Yuan. Solamente aumentando la productividad, perderemos menos bienestar. Simplemente, lecciones básicas que deja la crisis.