Yusuke Horiguchi es economista jefe del Instituto Internacional de Finanzas. Anteriormente ocupó la dirección del FMI para Asia-Pacífico. Horiguchi es japonés y conoce las recetas necesarias para evitar otra década económica perdida. Japón cerrará 2009 con una recesión histórica y en deflación. Cada vez existe menos margen para la efectividad de las politicas fiscales y monetarias. Los tipos están a cero (0,1%). La deuda pública asciende a niveles poco sostenibles (200% del PIB). Tokio no tiene otra salida que acometer reformas estructurales profundas.
ALBERTO LEBRÓN: La economía japonesa también está recuperándose gracias a las políticas fiscales y monetarias expansivas. A medio-largo plazo ¿Qué expectativas tiene?
YUSUKE HORIGUCHI: Japón está creciendo y empieza gradualmente a salir de una dinámica negativa. Pero a nivel macro, Tokio no debe suspender prematuramente los estímulos económicos actuales. La recuperación tiene que madurar todavía. Necesita una base solvente y un impulso definitivo. Luego, después de un tiempo, debe haber una salida eventual. Japón está practicando políticas fiscales y monetarias sumamente acomodaticias. Los estímulos económicos no pueden prolongarse indefinidamente.
¿Qué pasará entonces tras esta salida o abandono gradual de dichas políticas expansivas? Para garantizar un crecimiento económico sostenido a medio-largo plazo, Japón debe afrontar algunas reformas estructurales pendientes. Existen reticencias a que ciertas compañías caigan en bancarrota. Especialmente sensibles son aquellos sectores generadores de empleo. Puede ser comprensible pero también resulta problemático. Tokio debe aplicar una disciplina de mercado. Ahora tenemos una distorsión pública evidente. No existe tal disciplina. El gobierno debe fomentar una reconversión industrial. Algunas industrias, sencillamente, no pueden competir.
A.L: La segunda economía del mundo tiene también puntos débiles…
Y.H: La población está descendiendo rápidamente. Y también la fuerza laboral. Para contrarrestar eso, Japón debe incrementar su productividad. Japón, EEUU y Europa han conseguido mantener incrementos estables. Pero EEUU aumenta más su crecimiento potencial a mayor fuerza laboral. Europa y Japón tienen una fuerza laboral en declive. Japón requiere mayores incrementos de productividad que EEUU para seguir siendo competitivo. Esto exige eficiencia máxima en los mercados. Los mercados de producción y financieros deben evolucionar libremente. En crisis puede haber una cierta intervención pública. Pero nunca hasta llegar a la distorsión.
Hay otro punto importante. La demanda interna continúa débil. Sin embargo, el superávit corriente está empezando a recuperar niveles aceptables. Las autoridades japonesas deben potenciar la demanda doméstica. Esto puede conducir a la apreciación del yen. Es perjudicial para las exportadoras. Y la inversión dependiente del sector exterior también descendería. Sin embargo, el yen está bastante apreciado actualmente. La demanda interna continúa bastante débil. Esto demuestra que Japón necesita reformas profundas para estimular el consumo privado.
Analicemos ahora el factor demográfico. La población japonesa está envejeciendo rápidamente. Es posible vivir hasta los 80 años. Uno puede jubilarse también a los 65. Los jóvenes terminan de estudiar cuando tienen 25. Si sumamos todo, los japoneses están media vida inactivos. El ratio población activa-dependiente equivale a 1:1 ¡¡Resulta del todo insostenible!! No es un problema exclusivamente fiscal. Es estructural. Retrasando la jubilación, por ejemplo, aliviaríamos este problema. A corto plazo, además, aumentaría la fuerza laboral. Y también la capacidad productiva. Existe otra distorsión evidente relacionada con todo lo comentado anteriormente. Si los jubilados están veinte años parados consumirán menos. Existe un ahorro excesivo. Son necesarias políticas dirigidas a reducirlo para estimular el consumo.
A.L: ¿Tiene Japón una deuda pública excesiva –un 200% del PIB?
Y.H: Japón tiene superávit corriente o exceso de ahorro. Otros países, como España o Argentina, tienen déficit corriente y fiscal. Estos últimos casos son preocupantes. Pero Japón no tiene ese problema. Japón es prestamista neto. Por tanto, el elevado endeudamiento japonés está controlado. También podríamos pensar que a mayor deuda pública existe más riesgo de monetarización. Y esto, obviamente, elevaría las tensiones inflacionistas. Teóricamente es así. Sin embargo, Japón está inmerso desde hace tiempo en una espiral deflacionista bastante prolongada. El bono JGB a 10 años tiene rendimientos del 1,3-1,4%. En términos reales tenemos rendimientos medios del 1,5-2%. La deflación hace atractivos los bonos japoneses. Este pasivo del gobierno resulta incómodo aunque no debemos preocuparnos excesivamente.
A.L: Hace unos meses usted descartó en Pekín que los mercados asiáticos estuvieran sobrevalorados. Tokio lleva ganado un 30% este año ¿Hay un calentamiento excesivo?
El NIKKEI parece consolidado sobre los 10,000 puntos. Ahora estamos en arenas movedizas. Las empresas deben responder ahora presentando beneficios o reduciendo pérdidas. En Marzo alcanzamos mínimos que tampoco eran normales. Los inversores están siendo prudentes pero existen unas mejores expectativas.
*Entrevista realizada telefónicamente en Septiembre del año 2009.